El aceite vegetal usado es uno de los productos generados por el hombre que más contamina el medio ambiente y por el cual un comunicador realizó un importante llamado en el maganize El Interactivo.

El aceite vegetal usado (AVU), también conocido como aceite de cocina usado (ACU), es el aceite que se desecha luego de ser utilizado para cocinar, especialmente en frituras. Este aceite ha sufrido cambios en sus propiedades químicas y físicas debido a la exposición a altas temperaturas durante el proceso de cocción, lo que lo hace impropio para el consumo humano. El AVU es un residuo que puede causar contaminación ambiental si no se gestiona adecuadamente.
Sebastián Soso, Responsable del Área de Comunicación y Relaciones Institucionales GRUPO DH, explicó en el magazine El Interactivo (lunes a viernes, de 12 a 14, por FM 91.7 y Ciudadano_News en Twitch): “Nosotros desde 2017 venimos desarrollando esta campaña que se llama reciclando aceite usado que tiene que ver con recuperar a partir de la utilización de residuos y transformarlo en materia prima para obtener biocombustibles de segunda generación”.
“Nosotros desde que comenzamos con la actividad que se originó en nuestra ciudad Capitán Bermúdez, provincia de Santa Fe, muy cerca de la ciudad de Rosario, con una actividad que se inició con los empleados de la empresa, con los operarios, brindamos servicios de logística industrial a las empresas, al cordón aceitero acá en la provincia de Santa Fe”, dijo.

Y aclaró que, “esta actividad que se inició de forma doméstica, de a poco fue creciendo y hoy alcanza a 15 provincias de la República Argentina. Lo que implica un servicio de logística que viene a través de los recolectores que llevan adelante el trabajo de todos los días”.
“Una actividad que va creciendo y que a partir de la alianza de los municipios con las comunas entendemos que no solamente se convierte en una contribución del cuidado del medio ambiente, sino que también genera fuentes de trabajo”, marcó.
Aclaró que, “este aceite se utiliza precisamente como materia prima para los biocombustibles de segunda generación. Los más usados en nuestro país son para el biodiésel. Los usamos para los motores de nuestros vehículos. Se llama de segunda generación porque tiene un origen subsidiario. A diferencia de los combustibles de primera generación que se producen directamente del prensado de los cereales“.
“Ese aceite es usado, en este caso tiene un doble valor porque no se usa el cereal, sino que a través de ese residuo de ese cereal se realiza un proceso de reacondicionamiento y de filtrado. Se le sacan las impurezas, se le quitan las imperfecciones para ser entregado a las empresas productoras de biocombustibles”, detalló.
Amplió que, “nosotros en este caso trabajamos con un sistema que nos permite procesar ese residuo de aceite a gran escala. La tecnología se va superando cada vez más rápido, si uno piensa la cantidad de aceite que puede generar en un domicilio y dice cómo lo acondiciono, cómo lo separo en mi casa, seguramente no voy a tener los elementos necesarios, más allá de un colador que lo separe de lo sólido”.
“Para separarlo del agua es más complejo, sin embargo, mucha gente hace la separación en el hogar para realizar emprendimientos. Que sin ser la preparación de un biocombustible como materia prima de biodiésel utilizan para el desarrollo algunos productos artesanales como pueden ser jabones o velas”, agregó
Aclaró que, “lo importante es la buena disposición del aceite. No tirarlo en lugares inconvenientes. Sabemos que es altamente contaminante. Que puede producir obstrucciones de cañerías y desagües. Pero básicamente uno intenta evitar que eso llegue a las napas, a los ríos y produzca una contaminación”.
“Nosotros realizamos un trabajo con la Facultad de Agronomía de la Universidad de Buenos Aires, en la cual se pudo demostrar que un litro de aceite puede contaminar hasta 1.000 litros de agua. En el agua que se contamina con aceite se forma una película, una especie de tapón que no permite el ingreso del oxígeno. Y eso es como consecuencia de la muerte de la flora y la fauna”, analizó.
Completó que, “se provoca un sarro también que hace que las cañerías se tapen al máximo. Además, provoca juntar bichos, roedores, cosas que tiene que ver con la suciedad propia en un lugar donde uno arroja este tipo de cosas. Nosotros desde nuestra empresa llevamos adelante una especie de convenios firmados con los municipios y comunas”.
“Tenemos más de 50 Puntos Verdes distribuidos en la provincia de Mendoza, y eso hace que podamos establecer alianzas y lograr el compromiso de los vecinos y de los alumnos de las escuelas. Tenemos capacitados a más de 4 mil chicos en todo el país, habiendo involucrado docentes. Directivos, personal de esas escuelas, también ONG que se comprometen con el cuidado del medio ambiente y la prevención del cambio climático”, explicó.
Indico que, “el servicio que brindamos con grandes generadores que tiene que ver con todos aquellos de gran actividad. Cadenas hoteleras, locales gastronómicos que producen este residuo a gran escala. De esa manera trabajamos buscando el compromiso de la ciudadanía, informando”.
“Y por su puesto apuntamos a los más chicos, porque son ellos los que nos interpelan a los adultos a empezar a hacer un poco las cosas mejores. Y a tomar acciones para mitigar este daño que muchas veces sin pensarlo cometemos con la mala utilización de los residuos”, destacó.
Ventiló que, “en la Argentina venimos atrasados, estamos incorporando tecnología lentamente, pero como les decía recién, tiene mucho que ver con la educación. Y el mensaje y cómo se replica esto en las instituciones y cómo desde abajo los chicos nos empujan para tomar decisiones y cambiar. No solamente pasa por incorporar tecnología o desarrollar nuevas formas de reciclado”.
“Si no que pasa por tomar la decisión política, entender que para las empresas esto implica un costo y poner de manera irresponsable un material en una empresa. Llámese aceite, plástico y cartón, lo que sea. Implica muchas veces un costo para esa empresa, a sabiendas de que otros deciden volcar ese aceite y residuo en cualquier lugar, por eso la responsabilidad y la concientización“, aconsejó.
Admitió que, “principalmente en nuestro país, viene de la mano de lo educativo y cultural y es importante empezar a recuperar el terreno desde ese lugar. Creemos que hay mucha buena voluntad de algunas instituciones, ONG voluntarias que trabajan y buscan lograr contagiar al que está al lado. Pero creo que la materia pendiente y a lo que debemos apuntar nosotros es entender que nuestras acciones deben comprometerse de otra manera para de acá a algunos años ver otros resultados“.
“Ese aceite que vamos usando, nosotros recomendamos que se vuelque en una botella plástica, primero para evitar roturas y después para que ese plástico pueda ser puesto de manera correcta también. Es el tiempo que lleva recolectar de acuerdo a la frecuencia que uno tenga que hacer. Se va llenando la botella de a poco. Después hay que buscar un Punto Verde, llevarlo allí para poder hacer el retiro de los contenedores y vaciarlo. Nosotros tenemos una cuenta en el Instagram, tiene toda la información, es @reciclatuaceiteusado“, cerró.





